Buscar con Google

Edición 551
Portada
Inicio
Tradución
Favoritos
Recomendar Página
Cartas al Director
 
Libro de Visitas
  Firma el libro de visitas Firmar el Libro
Este es el punto donde dejan su firma quienes visitan este sitio.
.
Ediciones Anteriores
Amigos de PF
.
En esta Edición
SALVADOR ALLENDE
Venezuela
Andalucía
Andalucía quiere ser
independiente
Otro Chile
LA ESPERANZA EN OTRO CHILE
Víctor Barrueto, presidente del PPD:
“No habrá cuarto gobierno
de la Concertación”
Balance autocrítico
Balance autocrítico de mi militancia revolucionaria
Detenidas desaparecidas
Detenidas desaparecidas que estaban embarazadas
Jorge Montealegre
El poeta del campo
de prisioneros
pasado nuestro
El pasado nuestro
de cada día

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Víctor Barrueto, presidente del PPD:

“No habrá cuarto gobierno
de la Concertación”

El nuevo presidente del Partido por la Democracia (PPD) Víctor Barrueto, (47 años, casado, tres hijos), es economista de la Universidad de Chile y según contó a Punto Final “fui el último secretario general del Mapu, antes que formáramos el PPD”. Se siente optimista, porque ha comenzado su mandato con buena suerte. Asegura que pocos días antes de asumir, una encuesta determinó que su colectividad era la que más había subido en adhesión -cuatro puntos-, seguida por la Democracia Cristiana, que sólo subió un punto. Además, “el día que asumí se produjo una situación casi mágica, desde el punto de vista del espíritu concertacionista: estaban presentes los ex presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle”. Finalmente, piensa que el nombramiento de José Weinstein Cayuela (PPD), como ministro de Cultura ha sido el “broche de oro”, que augura mejores tiempos para su colectividad.

Sin embargo, la confianza del ex presidente de la Cámara de Diputados no es la misma, cuando se refiere a la Concertación. Para él, la coalición ha sufrido un progresivo desgaste “y no estoy tan seguro que seamos capaces de volver a reinterpretar a la sociedad chilena y ofrecerle un proyecto de país atractivo y potente”, dice Barrueto.

VIABILIDAD DE LA CONCERTACION

Más allá de su optimismo, usted asumió la presidencia del PPD en un momento difícil, tanto para su partido como para la Concertación. ¿En qué basa ese optimismo y cuál será su línea de acción para conducir a su colectividad?
“El PPD, efectivamente, ha vivido una crisis y hemos tenido la valentía de reconocerlo. Diseñamos un camino para superarla y confío que lo haremos. Pienso que la juventud del PPD como partido hizo que el difícil momento que pasamos como Concertación, producto de los casos de corrupción, nos afectara más que a otras colectividades.
Nuestra identidad era la de un partido fiscalizador, que de improviso, por responsabilidad de unos pocos, pasó al banquillo de los acusados.
En cuanto a la Concertación, yo precisaría en primer término que ha sido la coalición que más progreso ha traído al país en los últimos cien años. Sin embargo, hay que tener cuidado; si bien logramos el objetivo principal que era recuperar la democracia, el país hoy pide otras cosas, y no tengo claro que estemos respondiendo bien. En lo inmediato pienso que saldremos de la parálisis, porque se ha generado un clima de más optimismo, que nos hace prever un término exitoso del gobierno de Ricardo Lagos. Ello permite avizorar el logro de acuerdos para respaldar algunas iniciativas importantes para el Ejecutivo y un pacto municipal conveniente para todos. No obstante, no soy tan optimista respecto de la posibilidad que la Concertación vuelva a ser una alternativa futura”.
¿Por qué ese pesimismo?
“La Concertación sufre un agotamiento progresivo desde hace algunos años. La explicación de ese desgaste es la pérdida del sentido de su misión. Recuperamos la democracia, logramos crecimiento económico y reducir la pobreza. Pero nos fuimos quedando sin sentido de misión. Comenzó a primar la lógica del poder por el poder. En esas condiciones, no estoy tan seguro que seamos capaces de volver a reinterpretar a la sociedad chilena y a ofrecerle un proyecto-país atractivo y potente. Para hacerlo, tendríamos que reencontrarnos con la gente”.
¿Cuál es su proyecto de partido y en qué se diferenciará de la conducción que le dio Guido Girardi?
“El PPD es el partido que más ha sintonizado con el tipo de sociedad que emerge en Chile. Una sociedad que está superando el Chile machista, autoritario, centralista, homogéneo culturalmente. Las mujeres tienen un protagonismo económico, social y político creciente, y el pueblo mapuche exige sus derechos, etc. Esa sintonía explica que en los últimos diez años hemos encabezado gran parte de los nuevos temas de la política: la lucha por el medio ambiente; la regionalización; la defensa de los derechos de los consumidores y de la mujer; la lucha contra la censura y por la libertad de expresión; el divorcio; la píldora del día después, etc. Guido Girardi marcó una etapa importante enfatizando la idea del ‘partido ciudadano’ y hoy eso constituye un patrimonio del PPD. Sin embargo, pienso que no basta con defender los derechos de la gente a través de los medios de comunicación. Se requiere una política que potencie a los ciudadanos para que ellos mismos defiendan sus derechos. Quiero que el sello distintivo del partido en esta etapa sea: transparencia pública, descentralización del poder y con especial énfasis, participación ciudadana, porque es el gran déficit de la transición a la democracia. Hay que producir un vuelco en el estilo de gobierno y en la acción de los partidos políticos, para que posibiliten mayor participación ciudadana”.

COSTOS DE LA
CORRUPCION

La corrupción ha dañado seriamente la imagen de la coalición. ¿Qué gravedad le asigna y cómo cree que el oficialismo podrá recuperar la confianza de la gente, con miras a las próximas elecciones municipales y presidenciales?
“El golpe fue certero, al corazón, porque dañó nuestra ventaja comparativa. Nosotros nunca tuvimos el poder económico y militar. Nuestra fuerza siempre fue moral y social. Afortunadamente, la gente ha ido comprendiendo que no todo era corrupción. En un Estado que hay que modernizar, existen problemas de procedimientos inadecuados, que permiten áreas grises e irregularidades. En todo caso, es necesario reconocer que también hubo debilitamiento de la vocación de servicio público, que es el principio ético fundamental en política. La política puede ser hermosa, cuando se usa para servir a los demás y asquerosa, cuando se utiliza para servirse a uno mismo. En ese sentido, es muy importante una reiteración del sentido ético de la política”.
Para las próximas elecciones municipales el PPD y el PS han rechazado que el 50 por ciento de los cupos sean para la democracia cristiana, como pretende esa colectividad. ¿Cómo esperan conciliar los intereses partidistas con la necesidad de potenciar la Concertación, como bloque de gobierno?
“Buscando un acuerdo municipal, donde el objetivo principal sea maximizar los resultados de la Concertación y no los de un partido en particular. Para ello, hay que hacer el ejercicio de ir comuna por comuna buscando a los mejores candidatos”.
Usted lanzó la candidatura de Jorge Schaulsohn a la alcaldía de Santiago. ¿Cuáles son sus potencialidades para ese cargo? ¿Cree que tendría mayor opción que Jaime Ravinet para derrotar a Lavín?
“Estamos por presentar el mejor candidato que la Concertación decida. El nuestro es Schaulsohn, porque tenemos la convicción que es un político inteligente y relevante. Ha estado alejado de la política el último tiempo, pero tiene la disposición y vocación del servicio público. Fue diputado por Santiago y conoce bien la comuna. Su objetivo es ser alcalde para servir a los vecinos y no usar el cargo como trampolín para acceder a otras funciones. En cuanto a Lavín, creo que no será candidato a alcalde. Corre el riesgo de ser mal evaluado por los ciudadanos, que saben que su intención real es postular a la presidencia de la República”.

SEGUNDO TIEMPO
DE LAGOS

¿Cómo visualiza la segunda mitad del período de Ricardo Lagos y qué papel espera cumplir con el PPD?
“Estoy muy optimista. Creo que es un fenómeno que después de la primera mitad de gobierno, con tantos problemas, Lagos emerja con más de 54 por ciento de respaldo ciudadano. Ese apoyo se explica porque el presidente nunca deja de defender valores en todo lo que dice y hace. Se está entregando entero para que su gobierno sea uno de los mejores. Partimos con una situación económica mala y terminaremos bien en ese plano. Los tratados de libre comercio abren potencialidades reales de crecimiento económico y de empleos de mejor calidad. Además, si logramos sacar las tres reformas sociales en marcha -salud, Chile Solidario y el financiamiento de la educación superior-, dejaremos la vara muy alta. En ese contexto, mi postura es de respaldo total al presidente Lagos y espero tener una relación proactiva con el gobierno”.
Contrariamente a lo que usted plantea, hay sectores que piensan que el TLC con Estados Unidos profundizará el actual modelo de desarrollo y que beneficiará principalmente a Estados Unidos. ¿Qué opina al respecto?
“Pienso que la globalización además de ser un desafío inevitable, tiene más oportunidades que desventajas. De hecho, esos tratados deberían fortalecer derechos laborales y ambientales, no debilitarlos. En ese sentido, creo que en la Izquierda no debemos ser nostálgicos. Tenemos que ponernos a la cabeza de los cambios y tratar de conducirlos. Los TLC abren posibilidades para potenciar las regiones del país, porque éstas podrán contactarse de manera directa con otras regiones o países del mundo. Entonces, debemos apuntar a generar una sinergia de construcción de capital social con las regiones, con participación del gobierno, empresarios, pequeñas y medianas empresas, trabajadores y universidades. La idea es asociarse para producir crecimiento económico y generación de empleo. También, hay que aprovechar la posibilidad de convertir a Chile en plataforma de inversiones para América Latina y el Pacífico.
No obstante, reconozco que tenemos que enfrentar el problema de la concentración económica. La tendencia es que una o dos grandes empresas controlen cada sector económico. Hay que generar políticas reales de fortalecimiento de las Pymes en distintos sectores. Un camino es potenciar la asociatividad de las pequeñas empresas”.
Eso requeriría un rol más activo del Estado, como en Europa, Asia y Estados Unidos. ¿Está de acuerdo con eso?
“Es fundamental un rol más activo del Estado. Estamos acomplejados con la cultura neoliberal y prácticamente pedimos disculpas cuando pensamos en una mayor presencia del Estado en un área de la economía. Si bien en 1990 el Estado representaba el 20 por ciento de la economía del país y hoy está cerca del 25 por ciento, aún puede crecer más. En todo caso, lo más importante es tener un Estado proactivo y no neutral frente a una serie de aspectos de la economía”.

POTENCIAR LA MICROECONOMIA

Con la crisis asiática, la economía chilena bajó su crecimiento. Sin embargo, hay economistas que plantean que la caída no se debió sólo a ese factor , sino a una crisis del actual modelo de desarrollo. ¿Qué piensa de ello?
“Creo que hay algo de las dos cosas. La crisis asiática nos afectó. Pero también es claro que la forma de crecimiento que tuvimos durante siete años se agotó y por sí misma no es capaz de mantener el mismo dinamismo. Por lo tanto, uno de los grandes temas que tiene que resolver la Concertación son las alternativas económicas. Es un tema que nunca hemos enfrentado seriamente. Hemos resuelto bien las cosas en el ámbito macroeconómico, pero pensar que sólo con eso recuperaremos el ritmo de crecimiento anterior a la crisis, es iluso. Hay que hacer un vuelco y apostar por la microeconomía para potenciar un crecimiento distinto. El desafío es impulsar un desarrollo regional y local más fuerte; lograr que los TLC beneficien a las regiones y a las Pymes; implementar políticas reales para el desarrollo de la pequeña empresa; hacer una inversión mucho mayor en capital humano; generar más capital social; abrir potencialidades de fomento productivo en ciertas zonas; crear una batería completa de incentivos a la inversión privada en regiones, vía exenciones tributarias o subsidios, etc. Si no hacemos este esfuerzo, difícilmente recuperaremos un ritmo de crecimiento mayor a un 4 por ciento”.
A trece años de democracia, Chile está considerado entre las diez naciones del mundo con peor distribución del ingreso… y aún nos rige la Constitución pinochetista de 1980. ¿Qué opina de este récord y cómo se puede avanzar hacia una democracia más profunda?
“La necesidad de tener una Constitución plenamente democrática, es un hecho que va a caer por su propio peso. Me interesa más descentralizar el poder. Eso nos acercaría más a una democracia participativa, donde los ciudadanos tengan poder de verdad. Para ello hay que dar más autonomía a las regiones y municipios. Generar mecanismos de participación ciudadana en los municipios, fórmulas de consulta, para que la gente no sólo elija una autoridad cada seis años.
Respecto del tema económico social, es cierto que hemos alcanzado ese triste récord. Sin embargo, redujimos la pobreza a la mitad, en un período donde ésta aumentó en el resto del mundo. Creo que sin darnos cuenta, fuimos desarrollando una especie de ‘modelo chileno’. Este modelo se caracteriza por democracia, un Estado de derecho que funciona, crecimiento económico acelerado, reducción de la pobreza, políticas sociales novedosas e intensas, que se mantienen incluso en crisis económicas. Hoy estamos en una especie de inflexión. Enfrentamos la disyuntiva de sucumbir al neoliberalismo o ser capaces de mejorar este modelo. El cómo hacerlo, es la discusión que debemos enfrentar mucho más seriamente”.
En las últimas semanas el tema de los derechos humanos ha resurgido con fuerza. ¿Qué opina de la actuación de la UDI y cuál será la política del PPD en este ámbito?
“Nuestro planteamiento fundamental es ‘nunca más y justicia’. Ese es el punto de encuentro y ojalá sea unánime en Chile. Respecto de la UDI, esperaba que reconociera sus responsabilidades históricas. Nosotros, hace más de veinte años hicimos una autocrítica respecto de nuestros errores y responsabilidades, y cambiamos en consecuencia. El ejército, con el general Cheyre, ha ido mucho más lejos que la UDI”.
Finalmente, ¿hay Concertación para un eventual cuarto período de gobierno? ¿Hay posibilidad de un cuarto gobierno de la Concertación?
“Un cuarto gobierno de la Concertación: de ninguna manera. Puede haber un nuevo gobierno del mundo democrático”.
¿Podría precisar su respuesta?
“No puedo decir más”

MANUEL HOLZAPFEL GOTTSCHALK

 

Si te gustó esta página... Recomiéndala