Venezuela
La oposición cayó en su trampa
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La presión
de Washington y de sus aliados internacionales se intensifica
sobre el gobierno de Hugo Chávez, al cumplirse la
mitad de su mandato presidencial. En la madrugada del 20
de agosto, la oposición presentó las firmas
necesarias -recolectadas por una empresa privada, “Súmate”,
cuyo financiamiento es un misterio, a principios de febrero-
para convocar a un referéndum revocatorio del mandato
presidencial. Pero aún no se sabe si serán
validadas (dirigentes de la opositora Coordinadora Democrática
reconocieron su invalidez) por la próxima directiva
del Consejo Nacional Electoral. Esta deberá ser designada
por el Tribunal Supremo de Justicia ante la imposibilidad
de la Asamblea Nacional para hacerlo. El nombramiento de
los rectores electorales es paso previo para cualquier consulta
comicial. El mismo 20, tras meses de haber perdido la calle,
la oposición juntó decenas de miles de personas
en Caracas, en una marcha que transcurrió en total
calma. Tres días después, el oficialismo triplicó,
al menos, la concurrencia y festejó en ambiente de
alegría la mitad del mandato de Chávez. Se
ha denunciado que muchas de las firmas recolectadas en febrero
por la empresa “Súmate” provienen de
bancos de datos de las instituciones de crédito,
tiendas, etc. |
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de un millón de personas se reunió el 23 de
agosto en Caracas respaldando al gobierno del Presidente Chávez |
Lo cierto es que la oposición nunca creyó en esta
salida. Cuando en la mesa de negociación, moderada por
el secretario general de la OEA, César Gaviria, la representación
del gobierno dijo con claridad que la salida electoral estaba
resuelta en la Constitución Bolivariana con el artículo
72, la representación de la oposición, la llamada
Coordinadora Democrática, que tenía en la manga
la carta del golpe una vez más, dijo que el país
no aguantaba hasta agosto del 2003. Pero una vez que reconoció
la derrota del paro empresarial y sabotaje petrolero de diciembre-enero,
así como el fracaso de la nueva aventura golpista, procedió
a asumir el artículo 72 Revocatorio sin autocrítica
alguna, sin reconocer el error cometido. Ahora esa misma oposición
que actuó ganada por el inmediatismo y la concepción
golpista que tiene de la política, acusa al gobierno de
no querer el revocatorio, de no estar interesado en él
y de su disposición a sabotearlo.
Y es cierto que el gobierno no lo quiere… pero respeta la
norma constitucional, y está consciente de que si la oposición
reúne el número de firmas que exige la Constitución
y esas firmas son debidamente verificadas por el nuevo Consejo
Nacional Electoral y éste convoca a referéndum,
esa decisión será acatada.
La oposición parece atrapada en su propia trampa. Su capacidad
de convocatoria se ha desplomado, cunde la división interna,
hay peleas entre los líderes, carece de piso organizativo,
de incidencia en los cuarteles, perdió a la estatal petrolera
(Pdvsa), no hace trabajo de masas, no sube a los cerros ni viaja
por el interior del país…
LOS TIEMPOS POLITICOS
Sin duda, los tiempos del gobierno y los de la oposición
son diferentes. Desde febrero pasado, el presidente Hugo Chávez
se propuso dejar en claro que Venezuela transitaba por un camino
constitucional, institucional y de gobernabilidad.
Y lo cierto es que hay preocupación en la oposición,
porque se sigue confundiendo a Chávez con el país
y porque éste tomó ventajas (como si estuviera en
campaña electoral), y puso en marcha decenas de planes,
en su mayoría de beneficio para las clases de menores recursos.
Hoy existe un Ejecutivo que da señales de que comenzó
a gobernar -su eficacia y eficiencia se valorarán luego-
y una oposición que apenas atina a descalificar a priori
todo lo que aquel hace, diga o proyecte, sin siquiera lograr la
conformación de un bloque sólido, que pueda presentar
alternativas al país. El oficialismo tiene un referente
sólido; la oposición sigue desarticulada, fragmentada,
desconcertada, porque recibe la línea desde el exterior
-bien de Washington, Madrid (vía Bogotá), Santo
Domingo o Miami-, o porque carece de contacto con la realidad.
Mientras en algunas urbanizaciones (barrios) del sudeste caraqueño
se cavaban trincheras por recomendación de los avivados
“expertos (¿israelíes?) en seguridad”
y en los mentideros de la oposición se insistía
en que el general Raúl Salazar estaba preparando una nueva
asonada, el propio gobierno admitía conocer de planes de
sabotaje. Chávez señalaba la operación de
sabotaje para que la Asamblea Nacional no pudiera designar el
nuevo Consejo Nacional Electoral, y reinstalar un camino de violencia.
Cabe destacar que varios dirigentes del Movimiento al Socialismo
y -sobre todo- de Solidaridad (sector que encabeza el ex ministro
del Interior de Chávez, el octogenario Luis Miquilena),
insisten en que pueden doblar la votación en el Tribunal
Supremo de Justicia sobre el CNE, lo que para otros voceros de
la oposición es “un paso demasiado arriesgado”.
La oposición intenta que la historia vuelva a repetirse.
Pero el escenario no es el mismo. Los intentos de corrupción
de altos oficiales, diputados y magistrados; los planes de asesinatos
políticos con el uso de bombas con explosivo plástico;
la nueva ofensiva de la jerarquía episcopal y de los medios
de comunicación -con apoyo de la administración
estadounidense-, parecen enfocarse hacia la creación de
un nuevo escenario de desestabilización terrorista, donde
los blancos no sólo serían humanos sino también
partes vitales de la infraestructura, como los sectores gasífero
y eléctrico.
EL REFERENDUM
Mientras, prosigue -como si no hubiera pasado nada- el circo
mediático que la oposición y sectores de Washington
están armando en torno a una supuesta falta de voluntad
del gobierno para permitir el referéndum revocatorio.
La presión viene desde el exterior más que desde
el interior. Y en ella está involucrado todo el establishment
político de Washington, desde el secretario de Estado,
Colin Powell, y el subsecretario de Asuntos Hemisféricos,
Roger Noriega, hasta el embajador en la OEA, John Maisto, sin
olvidar -claro está- al embajador en Caracas, Charles Shapiro.
Lamentablemente, la historia reciente no ha llevado a los sectores
golpistas -cada vez más desesperados- a su neutralización
ni a su democratización. Es obvio que la oposición
trata de recalentar el ambiente político, sobre todo después
de asumir que el gobierno ha tomado control definitivo sobre el
sector militar y avanza en el control del aparato productivo.
Es difícil que el referéndum salga adelante en lo
que resta del año. A vastos sectores de la oposición
no les interesa. Muchos cuadros -en especial de Acción
Democrática- están trabajando con la mira puesta
en las elecciones legislativas, de alcaldes y gobernadores. Para
la oposición, el 2004 se convierte en un escenario peligroso,
por la capacidad de movilización que se le otorga al gobierno.
También es previsible, en el mediano plazo, un rebasamiento
de las cúpulas de los partidos de oposición por
parte de los cuadros intermedios, sobre todo en AD y Copei.
Diputados opositores que viajaron a Boston, regresaron convencidos
que George W. Bush tiene a Chávez en su lista negra y algunos
de ellos sueñan ver marines desembarcando en La Guaira.
Otros apreciaron que, desde principios de año, los legisladores
estadounidenses están menos proclives a creer en escenarios
planteados -en especial- por gente de la Coordinadora Democrática.
En el oficialismo, la elección de la dirección del
Movimiento V República ha sido tomada como una jugada estratégica
de Chávez, que reconoció así la importancia
de sus parlamentarios por sobre los llamados sectores militares,
más inclinados hacia la derecha. El presidente necesita
hoy a sus asambleístas, sobre todo después de depurar
el ejército, donde domina desde el nivel de los tenientes
coroneles hasta el de los generales, no así en la Marina
y Aviación, donde deberá negociar con grupos aún
descontentos.
Por otra parte, el control del aparato productivo - y sobre todo
el del abastecimiento a más de ocho millones de habitantes
de tres mil toneladas diarias de alimentos, que garantizan el
60% de las calorías y el 76% de las proteínas necesarias-
con colaboración activa de la Fuerza Armada, y el apoyo
popular al programa de seguridad alimentaria y a los mercados
de alimentos, golpeó muy fuerte en los sectores industriales.
Estos, quizá basados en la anterior notoria ineficiencia
oficial, no creían en las posibilidades del gobierno de
contrarrestar los planes de desabastecimiento con soluciones que
parecieran ir más allá de lo coyuntural. Y que pueden
llevar a que grandes empresarios se sumen ahora a estos planes,
a pesar de que en la confederación empresarial Fedecámaras
decidieran seguir anclados en el pasado y de espaldas al país
real, al insistir en la elección de los mismos golpistas
en su nueva directiva.
Los dirigentes serios de oposición asumen que de consolidar
el gobierno la tenencia de tierras urbanas y rurales en manos
de la población humilde y los campesinos, así como
los servicios de salud en barrios y zonas rurales, éste
lograría ampliar su base social alejando a la oposición
de los sectores populares que AD y Copei han tratado de captar
en los últimos tiempos.
Las estimaciones del ministro de Finanzas, Tobías Nóbrega,
en torno a una caída de la economía de entre 14-16%
en el segundo trimestre, coinciden con las proyecciones de los
analistas privados. Nóbrega es optimista -sin duda las
cosas estarán mejor en los últimos meses del año-
y considera que en el segundo semestre se dará un aumento
promedio del Producto Interno Bruto de 3%. Si se registra este
crecimiento, el año terminaría con una caída
de 8% (recordar que la del primer trimestre fue de 29%), incluso
menor que la registrada en 2002 (8,9%).
La locomotora, en este segundo semestre, es la de un gobierno
que gastará más, porque tendrá mayores ingresos
por sus exportaciones petroleras, por las utilidades cambiarias
del Banco Central y porque el peso de la deuda externa será
menor, como consecuencia de la reestructuración del perfil
de la misma
ARAM AHARONIAN
En Caracas